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	<title>Artificios &#187; Biografía</title>
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	<description>Blog de literatura, cultura y traducción</description>
	<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 18:22:23 +0000</pubDate>
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		<title>Archivo sonoro de la Biblioteca Británica</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 21:26:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[Arthur Conan Doyle]]></category>

		<category><![CDATA[Bibioteca Británica]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo reconozco, esta clase de noticias hacen que se me caiga la baba. Será la pequeña tendencia fetichista que cada uno alberga en su corazoncito. Unos coleccionan camisetas de futbolistas, otros autógrafos de sus cantantes favoritos; por mi parte, yo me pirro por los testimonios de cualquier tipo de escritores famosos. Y acabo de ver la noticia de que la Biblioteca Británica ha publicado en dos manejables CD una serie de testimonios sonoros de escritores (y escritoras, claro) británicos y norteamericanos famosos como, por ejemplo:</p>
<ul>
<li> Arthur Conan Doyle</li>
<li>Virginia Woolf</li>
<li>Tennessee Williams</li>
<li>Graham Greene</li>
<li>Aldous Huxley</li>
<li>Doris Lessing</li>
<li>John Steinbeck</li>
<li>Arthur Miller</li>
<li>Rudyard Kipling</li>
<li>Vladimir Nabokov</li>
</ul>
<p>y un largo etcétera: un placer irresistible para gourmets literarios. Así que doy cuenta aquí de inmediato de esta novedad y pongo el <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/tesoro/sonoro/siglo/literario/elpepucul/20081104elpepicul_1/Tes" target="_blank">link para poder escuchar alguna de estas delicatessen en la red</a> y, por supuesto, voceo la recomendación de comprarlos en la primera librería disponible (no voy a dar pistas de las que los tienen seguro). De nada.</p>
<p>Este post es sólo un aperitivo, ya que estoy preparando varios temas con los que me gustaría generar un bonito debate. Veremos si lo consigo.</p>
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		<title>El Barack Obama escritor</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 22:24:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, 5 de noviembre de 2008, sabemos ya que Barack Obama, el hombre tranquilo, el americano impasible y al mismo tiempo cálido, el intelectual y el líder cercano a los problemas sociales, ha triunfado en las elecciones y se convertirá el próximo enero en el 44º presidente de los Estados Unidos. Su nombre está en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy, 5 de noviembre de 2008, sabemos ya que Barack Obama, el hombre tranquilo, el americano impasible y al mismo tiempo cálido, el intelectual y el líder cercano a los problemas sociales, ha triunfado en las elecciones y se convertirá el próximo enero en el 44º presidente de los Estados Unidos. Su nombre está en todas las portadas y es el protagonista del día. Se enfrenta a retos formidables que pondrán a prueba su temple y la verdad de sus palabras, de ese verbo privilegiado y esa campaña poética que le ha catapultado en pocos años por encima de todos sus demás rivales, tanto demócratas como republicanos. Se ha instalado en la cima del poder y ahora sólo cabe desearle la visión nítida de las prioridades y la voluntad firme de cambiar su país y el mundo que anunciaba ayer mismo.</p>
<p>En las últimas semanas, muchos foros y blogs han debatido sobre la realidad del fenómeno Obama; se han preguntado si se trata realmente de un político de otro calibre, del líder que necesita el mundo en estos momentos de grave crisis financiera y económica en los que se echa en falta en toda la política internacional la presencia de personalidades como Martin Luther King, Roosevelt o Kennedy. Se ha escrito que a comienzos del siglo XXI es ingenuo esperar que cualquier político tengo otra ambición que la de satisfacer su propia ansia de poder. Se ha dicho que incluso con la mejor de las voluntades poco puede cambiar en la política americana, pues los compromisos de todo presidente con muy diferentes grupos empresariales y de presión son tan estrechos que su margen de maniobra es mínimo. Se ha mencionado que sería deseable que no existiera la necesidad de que la humanidad dependiera de líderes carismáticos (que en el pasado se han mutado frecuentemente en dictadores sanguinarios o déspotas ambiciosos), sino que disfrutara de un sistema de participación profunda de todos en un entorno de democracia verdaderamente avanzada. No tengo respuesta a todos estos interrogantes, pero deseo que el entusiasmo y la esperanza que ha despertado esta elección sirva para iniciar ese cambio necesario en un mundo globalizado y de una complejidad casi paralizante. En cualquier caso, el mismo hecho de la elección de un presidente de origen afroamericano (no negro, sino representante en sí mismo de la mezcla de muy diversas culturas y procedencias: padre keniano, madre blanca norteamericana, criado en Indonesia y Hawai) representa la magnitud del cambio operado ya en la sociedad americana y en el mundo.</p>
<p>Sin embargo, lo que muchos desconocíamos es que <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Todo/Obama/elpepuculbab/20081101elpbabese_3/Tes" target="_blank">Barack Obama es autor de dos libros muy interesantes</a> que proporcionan un retrato del que va a ser el nuevo presidente del (aún) país más poderoso del mundo: <strong> </strong></p>
<p><strong><em>Obama. Los sueños de mi padre. Una historia de raza y herencia.</em></strong> Barack Obama. Traducción de Fernando Miranda López y Evaristo Páez Rasmussen. Almed Ediciones. Granada, 2008.</p>
<p><strong><em>Barack Obama. La audacia de la esperanza. Cómo restaurar el sueño americano.</em></strong> Barack Obama. Traducción de Claudia Casanova y Juan Eloy Roca. Península. Barcelona, 2008.</p>
<p><strong> <em>L&#8217;audàcia de l&#8217;esperança.</em></strong> Barack Obama. Traducción de Esther Roig. Editorial Mina. Barcelona, 2008.</p>
<p><img src="../images/Obama_biografia.jpg" alt="" /><img src="../images/Obama_audacia.gif" alt="" /></p>
<p>Estos libros, recién publicados en España, han obtenido un gran éxito en Estados Unidos y permiten conocer de un modo absolutamente inusual a un político de la talla de Obama. En el primer libro, escrito a los 33 años, Obama narra el proceso sentimental y de reflexión profunda acerca de sus orígenes que se desencadenó al recibir la llamada de su tía keniana comunicándole la muerte de su padre, que lo había abandonado a los 2 años. El segundo libro trata del proyecto político del entonces senador novato, en el que aboga por una forma diferente de hacer política, alejada del partidismo y basada en la fe, la participación y la &#8220;nobleza de espíritu&#8221; para construir una democracia verdadera.</p>
<p>La faceta de escritor (relativamente bueno, como se asegura) de Obama resulta una novedad quizás aún mayor que sus orígenes o su capacidad de diálogo y le diferencia un poco más de los políticos al uso, incapaces de escribir sus propios discursos y de articular siquiera sus ideas de modo coherente. Creo que el mejor ejercicio para intentar comprender quién es Barack Obama y qué posibilidades encierra su política es leer lo que ha escrito, empaparse de sus textos como si fuera un escritor más y no tuviera ninguna responsabilidad política. Un ejercicio de comprensión que quizás valga la pena y que debe ser simétrico del esfuerzo que el propio Obama dice estar dispuesto a realizar para comprender las necesidades de sus conciudadanos.</p>
<p>Esta lectura debería complementarse con un examen de su biografía. Ayer por la noche vi dos documentales simétricos de la NBC que proporcionaban un retrato doble de los dos candidatos: McCain y Obama. Después de examinar sus vidas, ambos salían reforzados, porque sus dos trayectorias parecían bastante coherentes, pero mostraban palpablemente las tremendas divergencias en su visión del mundo. McCain ha sido ante todo un militar blanco de buena familia, primero altanero y después torturado y llevado al borde de la muerte para convertirse en un político conservador y siempre independiente con una trayectoria conciliadora que contrasta con su dura campaña presidencial. Pero al fin y al cabo, se trata de un hombre del pasado. Obama, por el contrario, es un hombre de su tiempo, un innovador que no contempla las contradicciones de su época únicamente desde un punto de vista intelectual, sino que las ha experimentado en su propia carne. Yo destacaría que Obama no es un afroamericano típico, sino una mezcla perfecta de las razas y tendencias presentes en la sociedad americana. En mi opinión, es tan blanco como negro (la procedencia de sus padres lo demuestra claramente) y éste es precisamente su mayor activo. Clasificarle excluyentemente como afroamericano es desconocer la gran influencia que ejerció su abuela materna, recientemente fallecida, sobre él. Y como señala Lluis Bassets en el artículo que cito, su compromiso, su biografía es más radical que sus ideas. Y esto es una buena señal. No obstante, desde el punto de vista europeo, no debemos olvidar nunca que es el presidente de los Estados Unidos y que su primera misión es seguir defendiendo los intereses de su país. Y en segundo lugar, que las políticas del partido demócrata americano se sitúan a la derecha de la socialdemocracia europea.</p>
<p>Y ahora, dejémosle trabajar.</p>
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		<title>El misterio Clarice Lispector</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Oct 2008 21:52:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Internet]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[Novela]]></category>

		<category><![CDATA[Clarice Lispector]]></category>

		<category><![CDATA[Félix Romeo]]></category>

		<category><![CDATA[Nádia Battela Gotlib]]></category>

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		<description><![CDATA[Una referencia de Félix Romeo me puso sobre la pista de Clarice Lispector en la red. Hasta ahora no se me había ocurrido la posibilidad de encontrar algún testimonio videográfico de ella en Internet, pero ahí está: una larga entrevista en la televisión brasileña que se puede ver gratis en YouTube, una de las ventajas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una referencia de Félix Romeo me puso sobre la pista de Clarice Lispector en la red. Hasta ahora no se me había ocurrido la posibilidad de encontrar algún testimonio videográfico de ella en Internet, pero ahí está: una larga entrevista en la televisión brasileña que se puede ver gratis en YouTube, una de las ventajas de nuestro mundo interconectado. Ver esta joya hace tan sólo unos años habría sido una tarea ímproba. Probablemente habría sido necesario viajar a Brasil e investigar en bibliotecas, hemerotecas o filmotecas para encontrarla.</p>
<p>La importancia del documento es mayor por varias circunstancias. Clarice Lispector nunca fue dada a las entrevistas, siempre guardó su intimidad como algo precioso. Y además, la entrevista, concedida a Junio Lerner para el programa &#8220;Panorama&#8221;, fue emitida el 1 de febrero de 1977, pocos meses antes de que muriera, prematuramente de un cáncer, con tan sólo 57 años. La entrevista está dividida en varias partes. Cuelgo aquí sólo la primera parte, las demás aparecerán como sugerencias al terminar de verla. No soy mitómano, creo, pero su expresión en este documento me impresiona: posee la mirada hierática y directa de alguien acostumbrado a contemplar abismos, aunque sean interiores y lo parezcan menos. También afecta, conociendo su belleza (impresionante en su juventud, a mí me parece casi imposible que una escritora tan solitaria haya sido tan bella, si bien es cierto que no existe ninguna contradicción necesaria entre ambas características), constatar las huellas del cansancio y la enfermedad que la estaban minando sin que se diera cuenta o, tal vez, dándose cuenta pero tratando de obviarlo hasta el momento final. Pero, sobre todo, lo que queda flotando poderosamente después de verla es el tono, al mismo tiempo firme e imbuido de humildad, de sus palabras.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/9ad7b6kqyok&amp;hl=es&amp;fs=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/9ad7b6kqyok&amp;hl=es&amp;fs=1" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Clarice Lispector no se consideraba una escritora profesional, a pesar de haber publicado bastantes novelas, libros de relatos e incluso libros para niños. Pero se definía como una amateur porque deseaba, ante todo, mantener la libertad de escribir o de no escribir. Esta actitud fundamental explica su relación de amor voluntario con la escritura. Para ella, escribir era una necesidad a la que, paradójicamente, podía renunciar. Pero, al mismo tiempo, en las largas épocas en las que dice no sentirse capaz de escribir, en los tiempos en los que la vida le resulta demasiado dura, siente que está muerta. Porque, desde muy pequeña, pensaba que vivía en una especie de historia interminable. Clarice reconoce que esta relación suya con la actividad de narrar es muy complicada y que no puede explicarla cabalmente. Pero tiene la conciencia nítida de que empezó a escribir desde que aprendió a leer. Más tarde, durante la adolescencia, reconoce que era muy caótica y que vivía completamente fuera de la realidad. Puedo identificarme fácilmente con ese estado de conciencia.</p>
<p>Como complemento a las palabras de Lispector, el programa que rescata la entrevista nos ofrece las declaraciones de su biógrafa, Nádia Battela Gotlib. Me quedo con su observación de que los personajes de Lispector son una cosa y a la vez la contraria. Añado que sus escritos están plenos de dicotomías amor-odio, de contradicciones tan abstrusas que acaban desembocando en síntesis imposibles o en negaciones que nos colocan ante la tesitura de volver a empezar, de sentir y reflexionar de nuevo todas las emociones para intentar desentrañar la verdad última de todo lo accesorio. Tarea imposible, agotadora, pero necesaria. Intento de desentrañar el mundo desde la individualidad más íntima. Y también me deslumbra que, dentro de las dicotomías en las que parecía desenvolverse, Lispector siempre mantiene una extraña y particular posición como lectora de sus propias obras. Muchos escritores se desvinculan de su obra cuando ya está publicada, porque ya no les pertenece, pero Clarice parecía leer sus obras con extrañeza y en ocasiones no comprendía lo que ella misma había escrito anteriormente. En la entrevista menciona expresamente el caso de &#8220;El huevo y la gallina&#8221;, un cuento (perteneciente a su colección &#8220;Felicidad clandestina&#8221;) que seguía intrigándola poco antes de su propia muerte y del que admite abiertamente no saber en último término qué quería decir con él. Una frase suya lo resume bien:</p>
<blockquote><p>&#8220;O bom de escrever é que nao sei o que vou escrever na proxima linha. Eu queria saber o que pretendem de mim os meus livros&#8230;&#8221;</p></blockquote>
<p>Esta sensación de profunda extrañeza, unida a la certeza de encontrarme ante una obra excepcional, es la que también ha prevalecido siempre en mí al leerla. Es como si el lector se viera obligado a duplicar el desconcierto de la propia autora, envuelto en una escritura que lo zarandea con su no-estilo. Es quizás uno de los escritores, hombre o mujeres, que menos he podido comprender, dándose la paradoja que la mayor lección que podamos extraer de ella es precisamente la imposibilidad de comprender, al mismo tiempo que hemos de reconocer el inmenso talento de su arte. Como muestra ínfima y pequeño homenaje, recuerdo especialmente un pasaje de &#8220;Cerca del corazón salvaje&#8221; que ilustra de modo ejemplar la lucha intrínseca de ideas contrapuestas o incluso contradictorias en ella:</p>
<blockquote><p>&#8220;Recostó la cabeza en su pecho, y allí latía un corazón. Pensó: incluso así, a pesar de la muerte, algún día le dejaré. Conocía bien el pensamiento que podría llegarle, fortaleciéndola, si antes de dejarlo se conmoviera: &#8216;Arrojé todo lo que podría tener. No le odio, no le desprecio. ¿Por qué buscarle, aunque lo ame? No me gusto hasta el punto de que me gusten las cosas que me gustan. Amo más lo que quiero que a mí misma&#8217;. Sin embargo, sabía que la verdad podía estar igualmente en lo contrario de lo que pensaba.&#8221; (&#8221;Cerca del corazón salvaje&#8221;, traducción de Basilio Losada, ediciones Siruela).</p></blockquote>
<p>&#8220;The rest is silence&#8221;&#8230;</p>
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		<title>La correspondencia Bachmann-Celan, la (nueva) traducción alemana del Quijote y Peter Schneider</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 10:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Crítica]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[Traducción]]></category>

		<category><![CDATA[El Quijote]]></category>

		<category><![CDATA[Ingeborg Bachmann]]></category>

		<category><![CDATA[Manuel Rodríguez Rivero]]></category>

		<category><![CDATA[Paul Celan]]></category>

		<category><![CDATA[Peter Schneider]]></category>

		<category><![CDATA[Susanne Lange]]></category>

		<category><![CDATA[traducción literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[El prolijo título de este post relaciona tres temas que no tienen nada que ver literariamente entre sí, pero que pertenecen a la misma cultura e informan de novedades editoriales y eventos culturales importantes en Alemania.
La primera se refiere a la reciente publicación de la correspondencia amorosa de dos gigantes de la literatura alemana del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El prolijo título de este post relaciona tres temas que no tienen nada que ver literariamente entre sí, pero que pertenecen a la misma cultura e informan de novedades editoriales y eventos culturales importantes en Alemania.</p>
<p>La primera se refiere a la reciente publicación de la correspondencia amorosa de dos gigantes de la literatura alemana del siglo XX: Ingeborg Bachmann y Paul Celan (por supuesto, teniendo en cuenta la lentitud editorial en estos casos, supongo que no disfrutaremos de una traducción al español probablemente durante muchos años, aunque daría lo que fuera por equivocarme). Una historia de amor tremendamente complejo que casi no había trascendido hasta hace relativamente poco tiempo. Como se ha comentado en Alemania, es una verdadera suerte que los herederos hayan permitido su publicación 15 años antes de la fecha prevista en un principio. Una correspondencia que posee un gran interés por la relación en sí misma y, por supuesto, también por las huellas que dejó en la obra de ambos. No he podido leerla todavía, pero <a href="http://www.perlentaucher.de/buch/30114.html" target="_blank">las reseñas en Alemania</a> no dejan lugar a dudas acerca de la importancia del libro (en total unas 400 páginas). El encuentro y primera etapa amorosa tuvo lugar en la Viena de la posguerra en 1948, entre una estudiante de doctorado aún desconocida y un poeta ya reconocido. Esta, por así decir, asimetría de estatus se iría invirtiendo poco a poco y haría evolucionar el primer y breve encuentro hacia una amistad (durante la cual Celan se casó en París y Bachmann tuvo otras relaciones) para desembocar en un resurgir amoroso en 1957 y el posterior distanciamiento definitivo en 1961. Esta correspondencia que ilustra una relación oscilante entre amor y amistad, con otras personas implicadas en relaciones con ambos, es una joya única. Además de la información que nos revelan las cartas acerca de las obras de ambos, génesis y desarrollo pero también episodios que se incorporarían, literariamente deformados, en ambas obras, también tenemos testimonios acerca de sucesos importantes del mundo literario alemán, como las reacciones hipersensibles de Celan a las críticas severas (por ejemplo, de Günter Blöcker o el famoso &#8220;affaire Goll&#8221;). Como decía, espero equivocarme sobre la traducción, pero yo no voy a esperar&#8230;</p>
<p>El segundo tema es la larga <a href="http://www.faz.net/s/Rub117C535CDF414415BB243B181B8B60AE/Doc~EEFD78970422545ECA5B9F55BE6B894BB~ATpl~Ecommon~Scontent.html" target="_blank">entrevista a Susanne Lange en el FAZ</a> ([Frankfurter Allgemeine Zeitung, realizada por Paul Ingendaay], gracias a <a href="http://www.umblaetterer.de/" target="_blank">Der Umblätterer</a> por la referencia), la traductora de la nueva edición alemana del Quijote editada en Hanser Verlag. Se trata de un trabajo que ha durado cinco largos años y que ha podido realizarse gracias a una beca suiza (Zuger Übersetzerstipendium). Este trabajo era necesario porque las traducciones alemanas disponibles del Quijote, con una sola excepción, databan del siglo XIX. La entrevista relata con detalle la complejidad de una tarea que tenía que salvar la cuestión de cómo verter el lenguaje del siglo XVII al alemán del XXI, que debía distinguir los niveles estilísticos y lingüísticos del original (el habla de Sancho Panza en contraposición al estilo de Don Quijote) y que ha tenido que inventar incluso nuevos refranes para traducir de algún modo la querencia de Sancho por los dichos. Susanne Lange pone un ejemplo de sus reflexiones al traducir &#8220;el caballero de la triste figura&#8221;:</p>
<blockquote><p>„Ein kleines Beispiel“, sagt sie: „Es versteht sich durchaus nicht von selbst, was ‚triste figura‘ genau bedeutet. Traurige Gestalt, würde ich sagen. Aber nicht alle haben es so übersetzt. ‚Figura‘ kann nämlich auch ‚Gesicht‘ bedeuten. Und es wäre nicht falsch, ‚triste‘ mit ‚jämmerlich‘ oder ‚kläglich‘ zu übersetzen. Der Begriff ‚traurig‘ scheint mir aber repräsentativ für die doppelte Sichtweise des ganzen Romans zu sein, denn die Außenwelt sieht Don Quijote auf die eine, er selbst sich auf eine andere Weise. Vor sich selbst ist der Ritter von der traurigen Gestalt ein nobler Melancholiker.“</p></blockquote>
<p>Se trata sólo de un ejemplo de las dificultades que ha resuelto esta traductora que reside en Sabadell. Mis felicitaciones por haber vivido para contarlo y seguir soñando todavía con la novela.</p>
<p>Tercera parte del título: vuelvo a Peter Schneider y el Hay Festival de Segovia. <a href="http://www.elpais.com/articulo/narrativa/Rebeliones/quimeras/elpepuculbab/20081004elpbabnar_9/Tes" target="_blank">Manuel Rodríguez Rivero da en su última columna semanal</a> un interesante giro (y proporciona una nueva perspectiva) al encuentro con Schneider. Recuerda la, digámoslo suavemente, modesta suerte de sus libros en España. A su excelente novela <em>Lenz </em>(publicada en 1976 por una aún embrionaria Anagrama) no le siguieron grandes éxitos en España. Rodríguez Rivero se queja del relativo abandono del autor por parte de los editores sucesivos, quizás por no ser un autor excesivamente mediático ni conseguir unas ventas sobresalientes. Pero la obra de Schneider documenta magistralmente una época de la historia alemana (los años de plomo desde finales de los 60 hasta finales de los setenta en que una gran parte de la izquierda radical alemana abrazó la lucha armada y la Baader-Meinhoff mantuvo en vilo a la entonces aparentemente modélica democracia federal. Todo esto está, por cierto, de actualidad en Alemania por el film <em>Der Baader-Meinhoff-Komplex</em>). Su última aproximación, el ensayo autobiográfico <em>Rebellion und Wahn </em>(no sé si la traducción propuesta &#8220;Rebelión y quimera&#8221;, es aquí la más adecuada) merecería, desde luego, mucha mejor suerte. Señores editores, tomo el testigo y les envío una recomendación desinteresada&#8230;</p>
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		<item>
		<title>Las sorpresas de la correspondencia (León Tolstói y Rilke)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2008 15:30:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo acabo de leer y no puedo resistirme. Dentro de pocos días se pone a la venta la Correspondencia del gran Tolstói en España (editorial Acantilado NOTA 1) y en un artículo de Abel Grau y otro de Carles Geli leo las sorpresas que nos depara la lectura de este volumen (contiene 387 cartas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo acabo de leer y no puedo resistirme. Dentro de pocos días se pone a la venta la <em>Correspondencia </em>del gran Tolstói en España (<a href="http://www.acantilado.es/default.asp" target="_blank">editorial Acantilado</a> <strong>NOTA 1</strong>) y en un artículo de <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/releer/Guerra/paz/senti/despues/orgia/elpepucul/20080922elpepucul_7/Tes" target="_blank">Abel Grau</a> y otro de <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Pido/Dios/librarme/Karenina/elpepucul/20080925elpepicul_1/Tes" target="_blank">Carles Geli</a> leo las sorpresas que nos depara la lectura de este volumen (contiene 387 cartas de las aproximadamente 10.000 que se han conservado). Estoy seguro de que la lectura de esas cartas merece la pena de principio a fin del volumen, pero en los dos artículos se han destacado algunos pasajes que sorprenden a los amantes de la literatura, o incluso les provocan un desagradable sobresalto a su sensible corazoncito.</p>
<p>Tolstói escribe en una carta a su tía Alexandra Andréyevna Tolstaia, en febrero de 1873:</p>
<blockquote><p>&#8220;No piense que no fui sincero cuando le dije que en este momento <em>Guerra y paz</em> me resulta repugnante. Hace unos días tuve que echarle una mirada para decidir si debo hacer correcciones para la nueva edición, y soy incapaz de transmitirle el arrepentimiento y vergüenza que sentí al revisar muchos de los pasajes. Era un sentimiento semejante al que experimenta una persona cuando ve las huellas de una orgía en la que participó&#8221; <strong>NOTA 2</strong></p></blockquote>
<p>Y dos años después, escribe a Nikolái Strájov acerca de <em>Anna Karénina</em>:</p>
<blockquote><p>&#8220;Ahora me voy a poner a la aburrida y trivial <em>Anna Karénina</em> y le ruego a Dios que me conceda la fuerza que necesito para sacármela de encima lo más rápidamente posible&#8221;</p></blockquote>
<p>Con tanta literatura de medio pelo editada en el mundo en tantos siglos, tantos volúmenes de best-sellers nefastos e infumables y va uno de los genios de la literatura universal y defenestra en dos palabras sus propias obras maestras. Ver para creer. ¿Qué pasaba por la mente de Tolstói para renegar así de la literatura? Según nos cuenta la editora y traductora del volumen, Selma Ancira, Tolstói ya había abandonado prácticamente la literatura y sólo se dedicaba a la pedagogía y a servir de referente moral, empezando por sí mismo y todos los que le rodeaban, haciendo gala de un ascetismo espartano. Tolstói intentaba por todos los medios cambiar la situación del campesinado ruso con diversas iniciativas y se permitía regañar a George Bernard Shaw por ser demasiado irónico o dar consejos acerca de la no violencia al mismísimo Gandhi. A los literatos o amantes de la literatura nos desagrada esta postura, pero hay que reconocer que Tolstói no hace más que llevar hasta sus últimas consecuencias sus convicciones más profundas. Lo que nos resulta desolador es que un genio de la literatura termine por tenerla en tan baja estima, aunque no le falten razones para declarar su inutilidad o incluso su impudicia y muchos escritores hayan mantenido una postura ambivalente respecto a sus obras a lo largo de la historia, pero la actitud de Tolstói sigue sorprendiendo por su radicalismo. Abandonó la literatura como lo hizo Rimbaud, por suerte sólo mucho después de haber escrito todo lo que su talento le permitió.</p>
<p>Esta noticia me ha recordado mi primer encuentro con Tolstói en la adolescencia, cuando leí <em>La muerte de Ivan Illich</em>, antes que ninguna otra de sus obras. Aquel breve relato de una agonía me impresionó profundamente. Por ello, durante el tiempo que más tarde dediqué a estudiar a Rilke, sentí gran curiosidad al encontrar en la correspondencia de Rilke una carta en la que describía su encuentro con Tolstói en su retiro de Yásnaia Poliana, durante el segundo viaje de Rilke a Rusia, y creo que viene a cuento traerla a colación ahora.</p>
<p>En esa carta del 20 de mayo de 1900, escrita en Tula a Sofia Nicolaievna Schill, Rilke relata su encuentro con el novelista ruso, acompañado de su compañera Lou Andreas-Salomé. Aquella carta nos descubre a un Rilke aún tímido e inseguro que encara su visita al gran pope con angustia y expectación. Allí descubrimos al Tolstói que ya había renegado hacía mucho tiempo de toda su obra, retirado al campo y ejerciendo de referente moral universal. Sin embargo, las dificultades del encuentro, mediatizado por los problemas familiares y domésticos del &#8220;conde&#8221;, como le llama Rilke, siempre tan atento a los títulos nobiliarios, no impiden un paseo de los dos visitantes con Tolstói que Rilke relata con estas palabras:</p>
<blockquote><p>&#8220;Das Gespräch geht über viele Dinge. Aber alle Worte gehen nicht <em>vorn </em>an ihnen vorüber, an den Äußerlichkeiten, sie drängen sich hinter den Dingen im Dunkel durch. Und der tiefe Wert von jedem ist nicht seine Farbe im Licht, sondern das Gefühl, dass es aus den Dunkelheiten und Geheimnissen kommt, aus denen wir alle leben. Und jedesmal, wenn in dem Klange des Gesprächs das Nichtgemeinsame bemerkbar wurde, ging irgendwo ein Ausblick auf auf helle Hintergründe tiefer Einigkeit.&#8221;</p></blockquote>
<p>Mi traducción:</p>
<blockquote><p>&#8220;La conversación trata de muchas cosas. Pero ninguna de las palabras pasa por <em>delante </em>de ellas, de las menudencias, sino que se abre paso por detrás de las cosas en la oscuridad. Y el valor profundo de cada una no es su color a la luz, sino la sensación de que procede de las tinieblas y los secretos de los que todos nosotros vivimos. Y cada vez, cuando en el sonido de la conversación se hacía patente lo no común, una perspectiva se elevaba en algún lugar hacia claros motivos de profundo acuerdo.&#8221;</p></blockquote>
<p>Pequeño homenaje de una correspondencia a otra. Y mis felicitaciones a Selma Ancira por este trabajo. Editar y traducir estas cartas, de las que muchas suponen una novedad mundial por hacerse directamente de los originales conservados en el Museo Tolstói y sin las tachaduras de la censura, es una tarea ímproba y, como ya he comentado en otras ocasiones, no siempre bien valorada ni remunerada.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>**************************************</strong></p>
<p><strong>NOTA 1</strong>: No tengo inconveniente en hacer publicidad de esta editorial independiente, que dirige Jaume Vallcorba y que se avala por sí misma con los títulos de su excelente catálogo. Véase, por ejemplo, su edición de los <em>Ensayos </em>de Montaigne o las <em>Conversaciones con Goethe</em>, de Eckermann, por poner sólo unos pocos ejemplos. No tengo el placer de conocer a Vallcorba y no recibo nada por este post.</p>
<p><strong>NOTA 2</strong>: Por cierto, el título del artículo induce a confusión y no refleja con precisión el punto de vista de Tolstói. No se trata de que Tolstói se sintiera como después de una orgía al LEER <em>Guerra y paz</em>, sino que la novela le resulta repugnante como &#8220;las huellas de una orgía en la que participó&#8221;.</p>
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		<title>David Foster Wallace, in memoriam</title>
		<link>http://pablo-villadangos.com/blog/2008/09/20/david-foster-wallace-in-memoriam/</link>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2008 19:34:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[Novela]]></category>

		<category><![CDATA[David Foster Wallace]]></category>

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		<description><![CDATA[Leí en todos los diarios acerca de la muerte de David Foster Wallace el día 15. Ha sido un suicidio y al enterarme me embargó un sentimiento de profunda tristeza. Pensando en su vida y su obra, me duele especialmente ser consciente de que un escritor con el talento de Wallace no vaya a seguir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leí en todos los diarios acerca de la muerte de David Foster Wallace el día 15. Ha sido un suicidio y al enterarme me embargó un sentimiento de profunda tristeza. Pensando en su vida y su obra, me duele especialmente ser consciente de que un escritor con el talento de Wallace no vaya a seguir regalándonos nunca más con sus novelas. Recuerdo <em>La broma infinita </em>(Infinite Jest) y su retrato de ese dolor inasible, de ese malestar indefinible que se ha convertido en el santo y seña de las personas que habitan en las sociedades opulentas de Occidente. Wallace lo diagnosticó ya en 1996, cuando yo vivía en Michigan y podía palpar cada día la realidad americana, porque aquellos signos preocupantes, aquel &#8220;malestar de la cultura&#8221; occidental se empezó a manifestar en primer lugar en la muy rica, pero al mismo tiempo muy contradictoria, muy heterogénea, y ahora ya muy desestructurada sociedad estadounidense. En Europa, aquellos signos tardaron algo más en llegar, aunque actualmente todo lo que Wallace sentía, aquella soledad infinita que era como una inmensa broma del peor gusto, se sienta casi en cada vivienda, sobre todo urbana, de cualquier ciudad europea. PERO NADIE ha sido capaz de contarlo, de relatarlo como él.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.pablo-villadangos.com/images/David_Foster_Wallace.jpg" alt="David Foster Wallace" />Foto de Marion Ettlinger</p>
<p>Quizás ante todo eso, o tal vez por razones estrictamente personales, asociadas a su infancia, a su vida, a sus expectativas, Wallace no encontró ninguna otra salida que &#8220;quitarse la vida&#8221; (extraña expresión ésta, cómo puede uno imaginarse que sea posible quitarse eso, cómo hemos de comprender el sentido de este sintagma), que ceder finalmente a una pulsión de muerte contra la que llevaba años luchando. Como muchos otros lectores, me sorprendió en un principio saber que él, el autor cáustico, irónico y francamente divertido Wallace, luchase desde hacía tiempo contra esa fuerza oscura que pretendía succionarle, una potencia que se ocultaba en su propia mente y que ha terminado absorbiéndolo antes de tiempo, mucho antes de lo que desearíamos. Eligió la horca, la soga. Me invade un pudor extraño al evocar esa elección, hacer referencia a las muertes oscuras en celdas, a las muertes públicas en el Salvaje Oeste, pero este método de acabar con la propia vida me parece que tiene mucho que ver con el grado de auténtica desesperación que debía experimentar Wallace en los últimos tiempos y, al mismo tiempo, es algo profundamente norteamericano. Por otro lado, la elección del método de suicidio está estrechamente relacionada con el grado de violencia que se desee ejercer contra uno mismo.</p>
<p>En Estados Unidos, esta muerte sorpresiva ha generado una gran conmoción colectiva, pero los artículos, necrológicas o posts dolientes se han multiplicado en todo Occidente y, en menor medida, en todo el mundo.</p>
<p>Sirva este post como pequeño homenaje desde mi atalaya a este gran autor. Incluyo una selección de vínculos a blogs y a artículos que merecen una visita.</p>
<h3>Pequeña selección de links</h3>
<p>Obituario de <a href="http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/David/Foster/Wallace/mejor/cronista/malestar/EE/UU/elpepinec/20080915elpepinec_1/Tes" target="_blank">Eduardo Lago</a> en El País</p>
<p>Obituario de <a href="http://www.abc.es/20080915/opinion-firmas/muerto-david-foster-wallace-20080915.html" target="_blank">Andrés Ibáñez </a>en ABC</p>
<p>Obituario en <a href="http://www.latimes.com/news/obituaries/la-me-wallace14-2008sep14,0,246155.story" target="_blank">Los Angeles Times</a></p>
<p>Blog <a href="http://vicenteluismora.blogspot.com/2008/09/david-foster-wallace.html" target="_blank">Diario de lecturas</a> de Vicente Luis Mora</p>
<p>Blog <a href="http://lalibreria.blogspot.com/2008/09/la-muerte-de-david-foster-wallace.html" target="_blank">La librería</a></p>
<p>Blog <a href="http://elojofisgon.blogspot.com/2008/09/la-muerte-de-david-foster-wallace-y-un.html" target="_blank">El ojo fisgón</a></p>
<p>Blog <a href="http://masacreenlosjardines.wordpress.com/2008/09/15/un-mundo-interminable-david-foster-wallace-1962-2008/" target="_blank">Masacre en los jardines </a>de Alvy Singer</p>
<p>Blog <a href="http://elrinconalvysinger.blogspot.com/2008/09/obituario-david-foster-wallace-1962.html" target="_blank">El rincón de Alvy Singer</a></p>
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		<title>La ambición de los científicos (Craig Venter, James Watson y otros)</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Sep 2008 21:48:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>

		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<category><![CDATA[Albert Einstein]]></category>

		<category><![CDATA[Craig Venter]]></category>

		<category><![CDATA[física]]></category>

		<category><![CDATA[Francis Crick]]></category>

		<category><![CDATA[James Watson]]></category>

		<category><![CDATA[José Manuel Sánchez Ron]]></category>

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		<description><![CDATA[Como este blog no se limita al ámbito literario, también tienen cabida aquí temas científicos que afectan a la sociedad y la cultura en general. He leído con gran interés el artículo &#8220;El reino de Einstein y la patria de Venter&#8221; de José Manuel Sánchez Ron en El País del 30-8-2008.
Sánchez Ron, uno de nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como este blog no se limita al ámbito literario, también tienen cabida aquí temas científicos que afectan a la sociedad y la cultura en general. He leído con gran interés el artículo <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/reino/Einstein/patria/Venter/elpepiopi/20080830elpepiopi_12/Tes" target="_blank">&#8220;El reino de Einstein y la patria de Venter&#8221;</a> de José Manuel Sánchez Ron en El País del 30-8-2008.</p>
<p>Sánchez Ron, uno de nuestros más eminentes historiadores de la ciencia,  introduce su perspectiva con una cita de 1918 de&#8230; Albert Einstein!!!:</p>
<blockquote><p>&#8220;En principio, creo, junto con Schopenhauer, que una de las más fuertes motivaciones de los hombres para entregarse al arte y a la ciencia es el ansia de huir de la vida diaria, con su dolorosa crudeza y su horrible monotonía; el deseo de escapar de las cadenas con que nos atan nuestros, siempre cambiantes, deseos. Una naturaleza de temple fino anhela huir de la vida personal para refugiarse en el mundo de la percepción objetiva y el pensamiento.&#8221;</p></blockquote>
<p>Como bien señala el autor, esta idea de Einstein sorprende por su idealismo, en un sentido llano, y no responde, salvo contadas excepciones en reductos rabiosamente aislados, a la realidad científica, ni en nuestros días, ni tampoco en los de Einstein. Pensando sobre ello, creo que quizás Einstein se vio liberado de los sinsabores de la lucha feroz en las universidades o centros de investigación mientras reflexionaba en bastante soledad acerca de los conceptos físicos que le llevaron a realizar sus primeros descubrimientos, que fueron capitales para el desarrollo de la teoría de la relatividad. Puedo imaginarme a Einstein, bien protegido en su aburrida oficina de patentes en Berna, reflexionando acerca de las paradojas no resueltas por la física del siglo XIX para encontrarles una solución. Quizás, para su personalidad tímida hubiera sido contraproducente haber empezado sus investigaciones en cualquier universidad alemana de su época. Así, resulta paradójico que sus años de existencia gris y anodina probablemente le protegieran de un modo que él nunca pudo sospechar. Posteriormente, cuando Einstein desarrolló su carrera en las mejores universidades americanas, ya era una figura indiscutible y accedió directamente a las cátedras más eminentes.</p>
<p>Este ideal perseguido por Einstein, contrasta, según relata Sánchez Ron con mano maestra, con los entresijos de la investigación científica actual y, en particular, con las trayectorias de Craig Venter, el padre de la secuenciación del genoma humano, y de James Watson y Francis Crick, codescubridores de la estructura del ADN. Venter participó desde muy pronto en el proyecto público del Genoma Humano, liderado entonces por sus otros dos colegas. Sin embargo, Venter se separó bastante pronto de aquel proyecto para empezar a trabajar con los fondos privados de fundaciones y empresas privadas antes de fundar su propia compañía, Celera Genomics, con la que conseguiría ser el líder de la secuenciación y terminarla antes que sus rivales. Venter, además de ser, sin duda, un gran científico, posee una habilidad sorprendente para moverse en el complejo mundo de las inversiones científicas y los patrocinadores y conseguir financiación para sus proyectos. Hace poco, Venter ha publicado su perspectiva sobre esta historia científica en su autobiografía: <em>A Life Decoded. My Genome: My Life (Una vida descodificada. Mi genoma: mi vida)</em>. Uno de los aspectos más sobresalientes de este libro es, probablemente, el relato de la &#8220;ambición, lucha por el poder y el dinero, envidia, tácticas ventajistas, mentira&#8221; que achaca a sus rivales Watson y Crick. Como reconoce Sánchez Ron, se trata tan sólo de una parte de la historia, pero el simple relato, comparado además con el libro de Watson <em>The Double Helix (La doble hélice), </em>en el que salen a la luz tácticas poco limpias que le permitieron realizar el descubrimiento de la doble hélice del ADN, traza un retrato de la investigación científica que, para mí, resulta preocupante.</p>
<p>El descubrimiento de aquellos entresijos de la investigación también nos produce un escalofrío al pensar en las consecuencias que la investigación sobre el genoma puede tener en el futuro sobre la vida humana. Creo que tenemos que ser conscientes de que será inevitable que la investigación biológica siga avanzando hacia la creación de la vida artificial. Esto tendrá, con certeza, considerables consecuencias sobre la vida humana y cambiará de forma radical nuestro lugar en el planeta. Probablemente, no veremos aún en los próximos cien años la creación de vida artificial inteligente, pero el ser humano tiene la terrible cualidad de querer alcanzar siempre aquello que primero imagina y después desea. Ocurrió con algo tan normal hoy como la aviación, y también, en un sentido mucho más terrible, con la bomba atómica. Debemos pensar la ciencia y sus consecuencias sobre la sociedad desde este convencimiento imparable y aceptarlo. Pero sería deseable que la investigación estuviera siempre en manos de personas con una ética intachable y que fuera posible separar el dinero, la ambición personal y las pasiones humanas más bajas de las que habla Sánchez Ron de los fines y objetivos científicos en sí. Sin embargo, saber lo que ahora sabemos acerca de Watson, Venter y la investigación biológica nos hace temer que quizás, en contra del espíritu que refleja la cita de Einstein, esta perspectiva esté, cada vez más, en trance de desaparecer.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Günter Grass: &#8220;Die Box&#8221;</title>
		<link>http://pablo-villadangos.com/blog/2008/09/09/gunther-grass-die-box/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Sep 2008 09:29:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[autobiografía]]></category>

		<category><![CDATA[Die Box]]></category>

		<category><![CDATA[Günter Grass]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de Pelando la cebolla (Beim Häuten der Zwiebel), el volumen de sus memorias que levantó una agria polémica en Alemania (sobre todo por el enfrentamiento de Grass con Joachim Fest, conocido, entre otras cosas, por su monumental biografía sobre Hitler) debido a la confesión de Grass acerca de su pertenencia a las Waffen-SS en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de <em>Pelando la cebolla</em> (Beim Häuten der Zwiebel), el volumen de sus memorias que levantó una agria polémica en Alemania (sobre todo por el enfrentamiento de Grass con Joachim Fest, conocido, entre otras cosas, por su monumental biografía sobre Hitler) debido a la confesión de Grass acerca de su pertenencia a las Waffen-SS en los últimos meses de la guerra, cuando el autor contaba 17 años, acaba de aparecer en Alemania su último libro: <em>Die Box - Dunkelkammergeschichten</em>, cuyo título podríamos traducir como &#8220;La caja - Cuentos de la cámara oscura&#8221;, un curioso texto autobiográfico que, como no podía ser de otra manera, también ha generado polémica, aunque, como veremos, por razones bastante distintas a las del anterior.</p>
<p>La primera acogida crítica en Alemania oscila entre la decepción, la ironía y la constatación de que, por lo menos en esta ocasión, Grass intenta huir de las revelaciones escandalosas y trata de presentar otra parte de su historia personal desde una perspectiva diferente. A falta de la obra en sí, las reseñas que he leído giran curiosamente alrededor de un par de puntos capitales, aunque por supuesto, algunos críticos los contemplen con más benevolencia, o los consideren más positivos estética o literariamente, que otros.</p>
<p>Estas características son, básicamente, las siguientes:</p>
<ul>
<li>Estrategia de ocultación, de &#8220;Kuddelmuddel&#8221; (desbarajuste, embrollo)</li>
<li>Estrategia de confirmación, &#8220;Zustimmungsmaschine&#8221; (máquina de confirmación)</li>
<li>Narcisismo, creación de un mundo de cuento, negación de la introspección freudiana</li>
<li>Estrategia narrativa tendente a confirmar sus opiniones o ponerlas en boca de sus hijos</li>
</ul>
<h3>Primera recepción crítica en Alemania</h3>
<p>Aporto un resumen crítico de las reacciones en los medios alemanes más importantes:</p>
<p>En el Süddeutsche Zeitung, reseña de L. Müller titulada <a href="http://www.sueddeutsche.de/kultur/766/307717/text/" target="_blank"><em>Die Zustimmungsmaschine</em></a>:</p>
<p class="artikelTeaser">El autor de esta reseña destaca ya desde el título la impresión algo inquietante que puede provocar en el lector la lectura de este nueva entrega autobiográfica: la cámara y todo el artefacto funciona como una &#8220;Zustimmungsmaschine&#8221;, es decir como una &#8220;máquina de confirmación&#8221; en el sentido de que confirma y está de acuerdo con todo lo que propone la figura paterna de Grass, reunido con todos sus hijos para relatar la vida de la familia. Para L. Müller, Grass envuelve hábilmente la &#8220;forma autobiográfica&#8221; escapando tanto a la tradición de San Agustín como a la de Rousseau, para evitar que sus confesiones puedan criticarse como &#8220;ser histórico&#8221; al modo que lo fueron sus confesiones de haber sido miembro de las Waffen-SS. La persona que acepte leer el libro como si fuera adoptado por la familia de Grass puede sentir placer en su lectura, pero aquella que se niegue a ello experimentará un sentimiento cada vez más inquietante.</p>
<p>En el Stuttgarter Zeitung, reseña de Julia Schröder titulada <a href="http://www.stuttgarter-zeitung.de/stz/page/1799548_0_2147_guenter-grass-die-box-dunkelkammergeschichten.html" target="_blank"><em>Die Box - Dunkelkammergeschichten</em></a>:</p>
<p>Schröder opina que &#8220;Die Box&#8221; es una obra tardía que tematiza una despedida melancólica del autor, que con la alegría que siente ante sus hijos reunidos, reúne muchos de los temas que le caracterizan tanto a él mismo como a su obra: el gusto por las fábulas, la imagen del pater familias, el placer de reunirse juntos ante la mesa. Pero también señala que el libro, al igual que <em>Pelando la cebolla</em>, es una obra en la que se intenta ofrecer el amor que se retuvo en un principio, como destaca la autora, &#8220;a pesar de todo el escepticismo&#8221;.</p>
<blockquote><p>&#8220;Die Box&#8221; ist ein melancholisch abschiednehmendes Alterswerk des Einundachtzigjährigen, das - zur Freude wohl vor allem seiner vielköpfigen Lesergemeinde - vieles von dem versammelt, was Grass, sein êuvre wie seine Person, ausmacht: das Vergnügen an der Fülle der Fabeln, das Bild des Pater familias, die Schar speisend mit Selbstgekochtem, des Wanderers durch die Äonen, der sich - einer der gar nicht so raren selbstironischen Augenblicke - gut vorstellen kann, wie zu Höhlenmenschenzeiten sein hungriger Familienclan ihn knusprig brät und schmatzend verzehrt. Es ist aber ebenso, wie &#8220;Beim Häuten der Zwiebel&#8221; auch, ein Buch, in dem vorenthaltene Liebe nachentrichtet werden soll - aller Skepsis zum Trotz.</p></blockquote>
<p>En el Tageszeitung, reseña de Dirk Knipphals titulada <a href="http://www.taz.de/1/leben/buch/artikel/1/ein-gesamtkunstwerk/" target="_blank"><em>Ein Gesamtkunstwerk</em></a>:</p>
<p>Este crítico de un diario que se confiesa de izquierdas, aunque independiente, relata una lectura de la obra en Hamburgo y la expectación que sigue despertando la figura de Grass, su magnetismo, aunque al enjuiciar la obra también destaca su &#8220;narcisismo&#8221;. De todos modos, también destaca la prosa del autor y señala que no se puede esperar de él una introspección de tipo freudiano, contra la que Grass siempre se ha declarado expresamente. En su lugar, Grass se crea un mundo de cuento.</p>
<p>En Die Zeit, reseña de Andreas Maier titulada<em> <a href="http://www.zeit.de/2008/36/L-Grass" target="_blank">Und Vater fand endlich Ruhe</a></em>:</p>
<p>En este artículo, Maier (ya lo refleja el título) viene a decir que la distinción de los niveles narrativos: un texto básico sencillo, cronológico, directo, se enmascara mediante la técnica del cuento y del préstamo de la voz del padre a los hijos, que en realidad, no existen como narradores separados, pues no deja de ser el autor el que relata e incluso, como se reconoce y menciona en el texto, pone las palabras en boca de los hijos. Maier también menciona la falta de verdadera introspección que destila el texto, aunque al final no lo califica de modo estrictamente negativo, al afirmar que el texto refleja que Grass se ha adaptado a su propia historia, la ha aceptado y ya no va más allá. Dada la edad del autor, el crítico no se lo reprocha (frase interrogativa al final).</p>
<p>En Die Welt, reseña de Eckhard Fuhr titulada<em> <a href="http://www.welt.de/kultur/article2340063/Was-Guenter-Grass-seinen-Kindern-zumutet.html" target="_blank">Was Günter Grass seinen Kindern zumutet</a></em>:</p>
<p><span class="author">Este crítico también subraya que Grass pone sus propias palabras en boca de sus hijos. En su conclusión final, opina que este texto le deja un regusto amargo:</span></p>
<blockquote>
<p class="entry-content intro">&#8220;Kommende Woche erscheint sein neues Buch &#8220;Die Box — Dunkelkammergeschichten&#8221;. Ähnlich wie &#8220;Beim Häuten der Zwiebel&#8221; thematisiert Günter Grass die eigene Biografie. Diesmal lässt er sie aus der Sicht seiner Kinder und einer alten Kamera erzählen. Es bleibt ein bitterer Nachgeschmack.&#8221;</p>
</blockquote>
<p class="entry-content intro">Habrá que esperar a una lectura más extensa y a su traducción a diversos países para hacernos una idea global del significado de esta segunda entrega de sus memorias en la obra de Grass.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La muerte de Wolfgang Vogel</title>
		<link>http://pablo-villadangos.com/blog/2008/09/03/la-muerte-de-wolfgang-vogel/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 16:40:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<category><![CDATA[espías]]></category>

		<category><![CDATA[lago Wannsee]]></category>

		<category><![CDATA[solución final]]></category>

		<category><![CDATA[Wolfgang Vogel]]></category>

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		<description><![CDATA[En El País del 30-8-2008, leo en Obituarios la noticia de la muerte de Wolfgang Vogel con una interesante semblanza de Juan Gómez. Hoy en día pocas personas, por lo menos en España (muchas más en Alemania) recordarán quién fue Wolfgang Vogel. El pasado día 22 de agosto murió en Baviera, a la edad de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En El País del 30-8-2008, leo en Obituarios la noticia de la <a href="http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Wolfgang/Vogel/negociador/guerra/fria/elpepinec/20080830elpepinec_2/Tes" target="_blank">muerte de Wolfgang Vogel</a> con una interesante semblanza de Juan Gómez. Hoy en día pocas personas, por lo menos en España (muchas más en Alemania) recordarán quién fue Wolfgang Vogel. El pasado día 22 de agosto murió en Baviera, a la edad de 82 años. Durante la guerra fría, Vogel fue el artífice de los intercambios de prisioneros entre ambos bandos entonces enfrentados. Vogel, abogado y representante personal del secretario general del SED (el partido comunista único de Alemania Oriental) disfrutaba de amplios poderes para negociar con su gran Mercedes dorado los intercambios de espías y disidentes previo pago de grandes cantidades de dinero (entonces marcos) por parte de la RFA. En las zonas de sombra que proyectaba el muro de Berlín, Vogel se movía con gran habilidad. En su haber se cuentan las liberaciones de Rudolf Abel, Gary Powers, Günter Guillaume y Anatoli Sharanski, entre otros muchos. En su debe se rumorea su habilidad para embolsarse también sumas millonarias. Con la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania, la estrella de Vogel palideció y fue acusado de chantaje por parte de algunos de los prófugos a los que, según la acusación, presionó para que renunciaran a sus propiedades antes de abandonar Alemania Oriental. El tribunal lo declaró inocente de chantaje, pero culpable de falsificación de documentos y perjurio.</p>
<h3>El puente de Glienicke</h3>
<p>Muchos de aquellos intercambios tuvieron por escenario el puente de Glienicke (en alemán, Glienicker Brücke), situado muy cerca de Potsdam, a las afueras de Berlín. Las arcadas de hierro de ese puente, situado en una frontera entre las dos repúblicas alemanas algo alejada de núcleos de población, vivieron espectaculares intercambios de personas que jugaron importantes papeles o cumplieron misiones que cambiaron la historia. Rudolf Abel fue el agente del KGB que posibilitó con sus informaciones los primeros ensayos atómicos soviéticos que terminarían enjugando la ventaja norteamericana en armas nucleares. Es curioso cómo los actos de determinadas personas tienen consecuencias impensables en los equilibrios planetarios de poder. Otro intercambio célebre fue el de Günter Guillaume, espía al servicio de la RDA que supo ganarse la confianza del canciller federal Willy Brandt hasta convertirse en uno de sus más íntimos colaboradores. El descubrimiento de su traición le costó la carrera política a Brandt, que nunca más volvió a la política activa.</p>
<p>En la fotografía junto al puente de Glienicke de 1997 que se nos muestra en la <a href="http://www.elpais.com/fotografia/Necrologicas/Wolfgang/Vogel/elpfot/20080830elpepinec_1/Ies/" target="_blank">noticia</a>, el rostro de aquel anciano refleja de modo admirable la ambivalencia de su papel: benefactor de muchos a costa de muchas renuncias, al mismo tiempo que el propio Vogel aumentaba su poder y sus beneficios personales. Un papel tan doble y tan éticamente contradictorio como el de los agentes que ayudó a escapar. Un carácter adecuado y perfectamente adaptado a la situación histórica que le tocó vivir. Un personaje de un tiempo muy oscuro. No puedo evitar un escalofrío al contemplar su rostro y pensar en las cloacas de aquellas negociaciones, en tantos sufrimientos y renuncias, aunque su efecto último fuera beneficioso. En puridad, durante muchos años Vogel fue uno de los nexos más importantes entre dos mundos enfrentados en una guerra sorda y silenciosa que estuvo a punto de llevar al mundo a la destrucción nuclear en varias ocasiones.</p>
<h3>El lago Wannsee</h3>
<p>Pero desde un punto de vista meramente geográfico aún existen, si cabe, paradojas mayores en el lugar que alguien, no sé si el propio Vogel, eligió para los intercambios: el puente de Glienicke se halla a escasos 4 kilómetros de otro lugar histórico que marcó de modo indeleble la historia del siglo XX: el <a href="http://de.wikipedia.org/wiki/Großer_Wannsee" target="_blank">lago Wannsee</a>, en cuya ribera oeste se celebró el 20 de enero de 1942 la conferencia que selló el destino de los judíos europeos, donde se decidió en una reunión ultrasecreta la puesta en marcha de la solución final, el Holocausto, el exterminio planificado en los campos de concentración. Así vemos cómo en esos hoy idílicos parajes se concentran dos fragmentos capitales de la historia de Alemania (y del mundo) en el siglo XX. Hace dos años estuve por última vez en Berlín y acudí a aquel lago tranquilo para intentar descubrir si podía sentir aún, asomado a sus riberas, el vínculo ominoso mientras contemplaba melancólicamente sus aguas. Pero para mi sorpresa, no tuve ninguna revelación, ningún indicio. Durante un tiempo me pregunté si esta experiencia reflejaba únicamente mi falta de sensibilidad, mi ausencia de genuina imaginación para representarme el significado de las decisiones que allí se tomaron, o si era congruente con la creciente tendencia a ignorar la historia y a no aprender de nuestros errores que creo percibir en nuestro tiempo. Por el bien de la humanidad, espero que la paz que entonces sentí fuera sólo el reflejo de mi cansancio momentáneo, de cierto embotamiento de los sentidos que sufren las personas agotadas y necesitadas de vacaciones.</p>
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		<title>Las malas traducciones (de libros)</title>
		<link>http://pablo-villadangos.com/blog/2008/07/25/las-malas-traducciones-de-libros/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 19:09:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>

		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

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		<category><![CDATA[Javier Marías]]></category>

		<category><![CDATA[malas traducciones]]></category>

		<category><![CDATA[Manuel Rodríguez Rivero]]></category>

		<category><![CDATA[traducción literaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Realicé mi primera traducción de un texto literario en 1995 (se editó en la revista Hora de Poesía), después publiqué una traducción de un texto teatral (Tatar Titus de Albert Ostermaier), un libro de poemas de Peter Huchel (Carreteras, carreteras), una recopilación de Cuentos del Antiguo Egipto realizada por la egiptóloga alemana Emma Brunner-Traut y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Realicé mi primera traducción de un texto literario en 1995 (se editó en la revista Hora de Poesía), después publiqué una traducción de un texto teatral (Tatar Titus de Albert Ostermaier), un libro de poemas de Peter Huchel (Carreteras, carreteras), una recopilación de Cuentos del Antiguo Egipto realizada por la egiptóloga alemana Emma Brunner-Traut y posteriormente las cartas del Comité Secreto formado por Sigmund Freud y sus más cercanos seguidores. Esta última traducción se publicó en 2002 (<a href="http://www.pablovilladangos.com/libros.htm" target="_blank">aquí puede verse la lista</a>). Desde entonces no he publicado ninguna otra traducción en ninguna editorial. Existen varias razones posibles para ello: es posible que la calidad de mis traducciones fuese mala o quizás que la remuneración de las mismas no me pareciese adecuada (o tal vez apropiada para vivir dignamente de ella). Dejo al lector adivinar cuál de estas dos razones es la correcta. Una pista: ser mal traductor no es impedimento suficiente para publicar traducciones en muchas editoriales españolas.</p>
<p>Esta introducción, escrita, como diría mi admirado Manuel Rodríguez Rivero, con bastante mala leche, debe servir para poner en antecedentes, en &#8220;ambiente&#8221;, a los lectores de este post. Precisamente Rodríguez Rivero acaba de publicar en su columna semanal <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Servidos/rebajas/elpepuculbab/20080712elpbabese_11/Tes" target="_blank">Sillón de orejas</a> en El País del 12 de julio una alusión que me viene al pelo para entrar en materia:</p>
<blockquote><p>&#8220;Siempre he considerado que el buen traductor es el coautor del libro en la lengua de llegada, lo que conlleva dos enormes responsabilidades: la del propio traductor y la del editor que lo contrata. En este país contamos con excelentes traductores, pero el intrusismo y la hipertrofia de la oferta han producido cierta trivialización del oficio entre los menos escrupulosos de ambas partes. Salvo excepciones, el salario de los traductores ha permanecido próximo a la congelación en las últimas dos décadas: las tarifas que algunos editores ofrecen a los traductores de inglés o francés no están muy lejos de las que se pagaban en la década de los noventa. Claro que si un buen traductor rechaza aceptar sueldos de miseria o ridículos derechos de traducción, el editor oportunista levanta la correspondiente piedra y <em>-¡sapristi!-</em> aparece una docena de aficionados dispuestos a decir que sí a esas mismas condiciones con tan desbordante entusiasmo como (en general) escasa competencia. Por eso uno se encuentra a veces con traducciones que venga Dios y las lea (y que nadie en la editorial se ha tomado la molestia de revisar). El darwinismo del mercado editorial ha provocado que los traductores sean, de todos los profesionales de la cadena del libro, los que menos han disfrutado del crecimiento de la tarta en años pasados: incluso algunos de los mejores han terminado desertando, cansados de esperar reconocimiento tangible para su trabajo. Recuerdo que una excelente traductora de Henry James me decía hace tiempo que ganaba más traduciendo un folleto para una multinacional que una novela de mediana extensión para una editorial importante.&#8221;</p></blockquote>
<p>No puedo suscribir con mayor entusiasmo este fragmento, además de subrayar mi total acuerdo con la &#8220;excelente traductora de Henry James&#8221;, cuyas experiencias en el mundo profesional he compartido y sigo compartiendo. Lo que dice es tan cierto como que somos unos seres perplejos y perdidos en el universo. Anteriormente también Javier Marías, entre otras figuras destacadas, ha expresado con bastante ironía (o debo decir causticidad) sus opiniones a este respecto en bastantes ocasiones, no hace falta que repita ahora yo sus quejas más que justificadas.</p>
<p>Y como yo también sigo leyendo libros traducidos, en ocasiones me encuentro con lamentables desaguisados publicados por editoriales de primer nivel. Por ejemplo, me viene ahora a la memoria la tremenda dificultad que ha representado para mí la lectura de la biografía de Adolf Hitler publicada por uno de los grupos editoriales más importantes de este país. Para que no se pueda decir que quiero hacer sangre gratuitamente, no voy a decir ni quién es el traductor, ni en qué editorial está publicada, ni quién es el autor original (ni siquiera si es o no alemán). Pero sí voy a explicar con algunos detalles los efectos desastrosos que produce una mala (pésima) traducción de un libro que, creo, es lo bastante importante para la historiografía como para merecer un mejor tratamiento, máxime, como decía, si está publicado en un importantísimo grupo editorial.</p>
<ul>
<li>Los errores repetidos de sintaxis hacen que en muchas ocasiones una frase resulte completamente ininteligible.</li>
<li>La traducción deficiente, o francamente incorrecta, de términos clave de un texto produce la extraña sensación de &#8220;flotación del sentido&#8221; en el lector. A la larga, a medida que el lector avanza en la lectura de un libro tan voluminoso (más de 1.000 páginas), el efecto es una perplejidad creciente que, por supuesto, se achaca al autor, que es quien a fin de cuentas (para el lector español medio) ha escrito el libro.</li>
<li>Las consecuencias para el lector son la relectura constante para poder comprender el texto (un traductor o alguien que conozca bien el idioma original puede intentar traducir a la inversa para extraer el sentido original). El lector empieza a sentir la lectura como una pérdida de tiempo, como un ejercicio confuso que le produce una animadversión creciente contra el texto, hasta que quizás lo deje a un lado, harto de luchar contra él.</li>
</ul>
<p>Esto me produce una tremenda tristeza. En mi caso, después de más de 400 páginas de auténtico sufrimiento (ya que el tema me interesaba), decidí tirar el libro, literalmente, a la papelera en un ataque de ira y comprar el original alemán para enterarme de verdad de las opiniones del autor (otros 25 euros del ala). Sinceramente, creo que no hay derecho. Del mismo modo que los efectos de una buena traducción pueden traducirse en el incremento de las ventas de un libro (lo cual, dicho sea de paso, nunca revierte en beneficio del traductor), el efecto de una mala traducción en un libro puede ser nefasto. ¿Es posible que muchas editoriales, con su bastante generalizada política de reducir costes empezando por el eslabón más débil de la cadena, no se den cuenta del mal que hacen, a largo plazo, a la cultura en general? Debo decir que aunque me duela, la respuesta que tengo a estas preguntas es, por el momento, absolutamente negativa. He desesperado de que se vaya a producir algún cambio positivo en el futuro inmediato. Como siempre, el traductor será el primer perjudicado, porque su remuneración no se corresponde con su trabajo y su formación, y el lector será el siguiente damnificado, sobre todo si se ve obligado a &#8220;tragarse&#8221; un tocho de más de mil páginas &#8220;reescrito&#8221; por algún malabarista de las palabras.</p>
<p>En fin, dejo aquí constancia de mi opinión y suplico de Vuecencia un cambio de tendencia (con ripio incluido).</p>
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