Habemus Nobel: ¡Le Clézio!

Je sors du fond de mon esprit mes racines françaises (qui ne sont “que” linguistiques et culturelles) pour me féliciter du décernement du Prix Nobel de Littérature à Jean-Marie Gustave Le Clézio. J’en suis heureux!!

Jean-Marie Gustave Le ClézioBueno, pues ya lo he dicho en francés. Pero para francés musical, poético, envolvente, susurrante, el de las novelas y relatos de Le Clézio, un autor no muy conocido en España, me parece, fuera de círculos literarios muy concretos. Me alegro de que se reconozca su talento, sus muchos años de carrera literaria, que comenzó a los 23 años ganando el Renaudot y que sigue hasta el presente con su último libro: “Ritournelle de la faim” (Estribillo del hambre, aún no traducido). No voy a repetir sus libros más conocidos ni los demás premios que se le han concedido. Sólo destacaré que me parece reseñable que Le Clézio viva precisamente en los Estados Unidos (en Albuquerque, donde enseña) y que haya sido un viajero permanente por muchos países, sobre todo del llamado Tercer Mundo, para intentar descubrir lo que hay más allá de la civilización occidental dominante. Es seguro que sus experiencias tempranas (su padre fue cirujano en Nigeria, su familia vivió en las Islas Mauricio y su esposa es de origen saharaui) han formado una curiosa visión periférica (es decir desde la periferia hacia el centro) en un individuo que siempre ha formado parte a la vez de ambos mundos.

Después de la polémica protagonizada hace pocos días por uno de los miembros de la Academia Sueca, cuyas razones para juzgar duramente a los escritores norteamericanos habría que atribuirlas más bien, en mi opinión, al país en su conjunto, a una mayoría dormida de personas que lo habitan, más que a sus intelectuales o artistas, estaba claro que todas las apuestas se dirigían hacia un europeo. En España no había sonado mucho el nombre de Le Clézio como posible laureable, pero naturalmente sí en Francia, donde Le Clézio forma parte de la “lista restringida” desde hace años y se le considera, probablemente, el mayor escritor francés vivo. Hacía mucho tiempo, desde Claude Simon en 1985, que un francés no obtenía el Nobel de Literatura. Y me gusta este premio porque me parece que puede ser un buen candidato a Nobel que no caduque en la Historia, alguien que pueda compensar los fallos y salidas de tono de los Académicos Suecos (no hace falta más que recordar los casos de Borges o Cortázar, candidatos eternos, o Cela, Nobel nuestro claro candidato al olvido de la Historia). En este contexto, no está de más escuchar la respuesta del propio Le Clézio en una entrevista concedida pocas horas antes de la concesión a France Inter (ver vídeo), en la que relativiza en su justa medida y con fina ironía el significado y la importancia del premio, de cualquier premio, aunque no deje de reconocer que le gusta recibirlos (como a todos, incluso los que hacen el gran gesto histriónico de rechazarlos).

Ver la entrevista en France Inter.

Cita de su rueda de prensa improvisada que suscribo totalmente:

“Écrire ce n’est pas seulement être sur sa table et se livrer à soi-même, mais écrire c’est aussi écouter le bruit du monde”.

*************************************************************

NOTA FINAL: Acabo de recorrer periódicos y otros sitios de Internet para ver cómo se había acogido la noticia y me tropiezo con comentarios bastante bochornosos de desconocimiento supino incluso en las páginas culturales. En primer lugar, parece que el autor era mucho más desconocido en España de lo que yo pensaba y, en segundo lugar, es descorazonador ver cómo uno de los peores defectos de nuestra cultura sale a relucir a la mínima ocasión: la incultura que se regodea en ello y se permite despreciar lo que no conoce por puro despecho ignorante. ¡¡Lamentable!!

Comment:

RSS subscribe