La correspondencia Bachmann-Celan, la (nueva) traducción alemana del Quijote y Peter Schneider
El prolijo título de este post relaciona tres temas que no tienen nada que ver literariamente entre sí, pero que pertenecen a la misma cultura e informan de novedades editoriales y eventos culturales importantes en Alemania.
La primera se refiere a la reciente publicación de la correspondencia amorosa de dos gigantes de la literatura alemana del siglo XX: Ingeborg Bachmann y Paul Celan (por supuesto, teniendo en cuenta la lentitud editorial en estos casos, supongo que no disfrutaremos de una traducción al español probablemente durante muchos años, aunque daría lo que fuera por equivocarme). Una historia de amor tremendamente complejo que casi no había trascendido hasta hace relativamente poco tiempo. Como se ha comentado en Alemania, es una verdadera suerte que los herederos hayan permitido su publicación 15 años antes de la fecha prevista en un principio. Una correspondencia que posee un gran interés por la relación en sí misma y, por supuesto, también por las huellas que dejó en la obra de ambos. No he podido leerla todavía, pero las reseñas en Alemania no dejan lugar a dudas acerca de la importancia del libro (en total unas 400 páginas). El encuentro y primera etapa amorosa tuvo lugar en la Viena de la posguerra en 1948, entre una estudiante de doctorado aún desconocida y un poeta ya reconocido. Esta, por así decir, asimetría de estatus se iría invirtiendo poco a poco y haría evolucionar el primer y breve encuentro hacia una amistad (durante la cual Celan se casó en París y Bachmann tuvo otras relaciones) para desembocar en un resurgir amoroso en 1957 y el posterior distanciamiento definitivo en 1961. Esta correspondencia que ilustra una relación oscilante entre amor y amistad, con otras personas implicadas en relaciones con ambos, es una joya única. Además de la información que nos revelan las cartas acerca de las obras de ambos, génesis y desarrollo pero también episodios que se incorporarían, literariamente deformados, en ambas obras, también tenemos testimonios acerca de sucesos importantes del mundo literario alemán, como las reacciones hipersensibles de Celan a las críticas severas (por ejemplo, de Günter Blöcker o el famoso “affaire Goll”). Como decía, espero equivocarme sobre la traducción, pero yo no voy a esperar…
El segundo tema es la larga entrevista a Susanne Lange en el FAZ ([Frankfurter Allgemeine Zeitung, realizada por Paul Ingendaay], gracias a Der Umblätterer por la referencia), la traductora de la nueva edición alemana del Quijote editada en Hanser Verlag. Se trata de un trabajo que ha durado cinco largos años y que ha podido realizarse gracias a una beca suiza (Zuger Übersetzerstipendium). Este trabajo era necesario porque las traducciones alemanas disponibles del Quijote, con una sola excepción, databan del siglo XIX. La entrevista relata con detalle la complejidad de una tarea que tenía que salvar la cuestión de cómo verter el lenguaje del siglo XVII al alemán del XXI, que debía distinguir los niveles estilísticos y lingüísticos del original (el habla de Sancho Panza en contraposición al estilo de Don Quijote) y que ha tenido que inventar incluso nuevos refranes para traducir de algún modo la querencia de Sancho por los dichos. Susanne Lange pone un ejemplo de sus reflexiones al traducir “el caballero de la triste figura”:
„Ein kleines Beispiel“, sagt sie: „Es versteht sich durchaus nicht von selbst, was ‚triste figura‘ genau bedeutet. Traurige Gestalt, würde ich sagen. Aber nicht alle haben es so übersetzt. ‚Figura‘ kann nämlich auch ‚Gesicht‘ bedeuten. Und es wäre nicht falsch, ‚triste‘ mit ‚jämmerlich‘ oder ‚kläglich‘ zu übersetzen. Der Begriff ‚traurig‘ scheint mir aber repräsentativ für die doppelte Sichtweise des ganzen Romans zu sein, denn die Außenwelt sieht Don Quijote auf die eine, er selbst sich auf eine andere Weise. Vor sich selbst ist der Ritter von der traurigen Gestalt ein nobler Melancholiker.“
Se trata sólo de un ejemplo de las dificultades que ha resuelto esta traductora que reside en Sabadell. Mis felicitaciones por haber vivido para contarlo y seguir soñando todavía con la novela.
Tercera parte del título: vuelvo a Peter Schneider y el Hay Festival de Segovia. Manuel Rodríguez Rivero da en su última columna semanal un interesante giro (y proporciona una nueva perspectiva) al encuentro con Schneider. Recuerda la, digámoslo suavemente, modesta suerte de sus libros en España. A su excelente novela Lenz (publicada en 1976 por una aún embrionaria Anagrama) no le siguieron grandes éxitos en España. Rodríguez Rivero se queja del relativo abandono del autor por parte de los editores sucesivos, quizás por no ser un autor excesivamente mediático ni conseguir unas ventas sobresalientes. Pero la obra de Schneider documenta magistralmente una época de la historia alemana (los años de plomo desde finales de los 60 hasta finales de los setenta en que una gran parte de la izquierda radical alemana abrazó la lucha armada y la Baader-Meinhoff mantuvo en vilo a la entonces aparentemente modélica democracia federal. Todo esto está, por cierto, de actualidad en Alemania por el film Der Baader-Meinhoff-Komplex). Su última aproximación, el ensayo autobiográfico Rebellion und Wahn (no sé si la traducción propuesta “Rebelión y quimera”, es aquí la más adecuada) merecería, desde luego, mucha mejor suerte. Señores editores, tomo el testigo y les envío una recomendación desinteresada…