Günter Grass: “Die Box”
Después de Pelando la cebolla (Beim Häuten der Zwiebel), el volumen de sus memorias que levantó una agria polémica en Alemania (sobre todo por el enfrentamiento de Grass con Joachim Fest, conocido, entre otras cosas, por su monumental biografía sobre Hitler) debido a la confesión de Grass acerca de su pertenencia a las Waffen-SS en los últimos meses de la guerra, cuando el autor contaba 17 años, acaba de aparecer en Alemania su último libro: Die Box - Dunkelkammergeschichten, cuyo título podríamos traducir como “La caja - Cuentos de la cámara oscura”, un curioso texto autobiográfico que, como no podía ser de otra manera, también ha generado polémica, aunque, como veremos, por razones bastante distintas a las del anterior.
La primera acogida crítica en Alemania oscila entre la decepción, la ironía y la constatación de que, por lo menos en esta ocasión, Grass intenta huir de las revelaciones escandalosas y trata de presentar otra parte de su historia personal desde una perspectiva diferente. A falta de la obra en sí, las reseñas que he leído giran curiosamente alrededor de un par de puntos capitales, aunque por supuesto, algunos críticos los contemplen con más benevolencia, o los consideren más positivos estética o literariamente, que otros.
Estas características son, básicamente, las siguientes:
- Estrategia de ocultación, de “Kuddelmuddel” (desbarajuste, embrollo)
- Estrategia de confirmación, “Zustimmungsmaschine” (máquina de confirmación)
- Narcisismo, creación de un mundo de cuento, negación de la introspección freudiana
- Estrategia narrativa tendente a confirmar sus opiniones o ponerlas en boca de sus hijos
Primera recepción crítica en Alemania
Aporto un resumen crítico de las reacciones en los medios alemanes más importantes:
En el Süddeutsche Zeitung, reseña de L. Müller titulada Die Zustimmungsmaschine:
En el Stuttgarter Zeitung, reseña de Julia Schröder titulada Die Box - Dunkelkammergeschichten:
Schröder opina que “Die Box” es una obra tardía que tematiza una despedida melancólica del autor, que con la alegría que siente ante sus hijos reunidos, reúne muchos de los temas que le caracterizan tanto a él mismo como a su obra: el gusto por las fábulas, la imagen del pater familias, el placer de reunirse juntos ante la mesa. Pero también señala que el libro, al igual que Pelando la cebolla, es una obra en la que se intenta ofrecer el amor que se retuvo en un principio, como destaca la autora, “a pesar de todo el escepticismo”.
“Die Box” ist ein melancholisch abschiednehmendes Alterswerk des Einundachtzigjährigen, das - zur Freude wohl vor allem seiner vielköpfigen Lesergemeinde - vieles von dem versammelt, was Grass, sein êuvre wie seine Person, ausmacht: das Vergnügen an der Fülle der Fabeln, das Bild des Pater familias, die Schar speisend mit Selbstgekochtem, des Wanderers durch die Äonen, der sich - einer der gar nicht so raren selbstironischen Augenblicke - gut vorstellen kann, wie zu Höhlenmenschenzeiten sein hungriger Familienclan ihn knusprig brät und schmatzend verzehrt. Es ist aber ebenso, wie “Beim Häuten der Zwiebel” auch, ein Buch, in dem vorenthaltene Liebe nachentrichtet werden soll - aller Skepsis zum Trotz.
En el Tageszeitung, reseña de Dirk Knipphals titulada Ein Gesamtkunstwerk:
Este crítico de un diario que se confiesa de izquierdas, aunque independiente, relata una lectura de la obra en Hamburgo y la expectación que sigue despertando la figura de Grass, su magnetismo, aunque al enjuiciar la obra también destaca su “narcisismo”. De todos modos, también destaca la prosa del autor y señala que no se puede esperar de él una introspección de tipo freudiano, contra la que Grass siempre se ha declarado expresamente. En su lugar, Grass se crea un mundo de cuento.
En Die Zeit, reseña de Andreas Maier titulada Und Vater fand endlich Ruhe:
En este artículo, Maier (ya lo refleja el título) viene a decir que la distinción de los niveles narrativos: un texto básico sencillo, cronológico, directo, se enmascara mediante la técnica del cuento y del préstamo de la voz del padre a los hijos, que en realidad, no existen como narradores separados, pues no deja de ser el autor el que relata e incluso, como se reconoce y menciona en el texto, pone las palabras en boca de los hijos. Maier también menciona la falta de verdadera introspección que destila el texto, aunque al final no lo califica de modo estrictamente negativo, al afirmar que el texto refleja que Grass se ha adaptado a su propia historia, la ha aceptado y ya no va más allá. Dada la edad del autor, el crítico no se lo reprocha (frase interrogativa al final).
En Die Welt, reseña de Eckhard Fuhr titulada Was Günter Grass seinen Kindern zumutet:
“Kommende Woche erscheint sein neues Buch “Die Box — Dunkelkammergeschichten”. Ähnlich wie “Beim Häuten der Zwiebel” thematisiert Günter Grass die eigene Biografie. Diesmal lässt er sie aus der Sicht seiner Kinder und einer alten Kamera erzählen. Es bleibt ein bitterer Nachgeschmack.”
Habrá que esperar a una lectura más extensa y a su traducción a diversos países para hacernos una idea global del significado de esta segunda entrega de sus memorias en la obra de Grass.
September 17th, 2008 at 4:32 pm
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