El Joker y los nuevos villanos (del arte)
En las últimas semanas me han interesado varios artículos que trataban el tema del mal, no en nuestra sociedad, sino en el arte, en la representación artística, aunque en último término, dichas representaciones tengan como referente último a la sociedad en su conjunto. Uno de esos artículos (El País, 13-8-2008) hablaba acerca de la novedad que significaba la interpretación del Payaso (Joker) en la última película de la saga de Batman (El caballero oscuro), realizada por Heath Ledger. Según el autor, Toni García, este Joker representa al “malvado moderno, despiadado y brutal”. Yo añadiría que el personaje del Joker resulta especialmente aterrador por su nihilismo, porque es un villano que avanza un paso más en la falta de sentido, en el absurdo radical, en la tendencia maníaca a la destrucción, o en lenguaje psicoanalítico, hacia la pulsión de muerte, hacia el tánatos.
Dentro del ámbito cultural español, el film ha recibido críticas positivas y otras no tanto, que reprochan a Christopher Nolan su grandilocuencia, su teatralidad. En otros artículos se ha comparado la interpretación de Jack Nicholson con la de Ledger y debo decir que ésta última me parece enormemente superior. Después de ver esta interpretación, no puedo sino lamentar aún más su muerte y echar de menos los papeles que podría habernos regalado en el futuro. No existe en esta interpretación una sola gota de histrionismo de más, porque el personaje está trabajado desde sus motivaciones profundas, aunque haya que decir que ese mérito también corresponde, en muy primer término, al guión, escrito por Christopher junto con Jonathan Nolan, basado en la recreación del personaje que aparece en la recuperación que del mismo hace Frank Miller.
Una vez vista la película, por otro lado, el guión me parece, como ya se ha destacado en otras críticas, rayar a gran altura. Toda la trama trasciende con mucho el límite de las típicas historias de superhéroes, para convertirse en una representación en esperpento de la sociedad actual. Esto se hace evidente desde la misma elección de los escenarios (auténticas ciudades norteamericanas actuales, sobre todo Chicago, lejos de la negrura de, por ejemplo, Batman returns). Aunque la ciudad sigue llamándose Gotham, vemos escenas de Nueva York o Chicago con rascacielos actuales, y la trama pone en escena a fiscales, políticos, policías y la mafia con Batman y el Joker, que en ocasiones parecen incluso actores de una trama ligeramente paralela, como desplazada en ocasiones del núcleo central.
El resultado es una película notable, teniendo en cuenta que se trata de una producción comercial destinada a romper las taquillas, y que va más allá del cine de género y me recuerda sensaciones como las que pueden producir en una persona sensible Blade Runner o La naranja mecánica. Es un poco pronto para afirmar que The Dark Knight puede ocupar un lugar tan destacado como estas dos películas (en mi opinión, no llegará a ocuparlo, pero la interpretación de Heath Ledger sí permanecerá en nuestra memoria y en nuestra retina). En cualquier caso, la filiación, sobre todo con la película de Kubrick sí resulta evidente por las declaraciones del propio Nolan y otras de Kubrick referidas al personaje de Malcolm McDowell:
“Existe una identificación psicológica a un nivel básico. Él está dentro de todos nosotros y en muchos casos reconocerlo conlleva cierta dosis de empatía en la audiencia, pero al mismo tiempo hace que algunos espectadores se sientan enfadados y poco cómodos”. Eran palabras de Stanley Kubrick a la revista Sight & Sound en la primavera de 1972, a propósito del villano de su película más polémica: La naranja mecánica.
Su reflexión no ha perdido vigencia y de hecho marca el decálogo básico del malvado moderno encarnado en 2008 por Heath Ledger y El caballero oscuro (que se estrena hoy en España): “La inspiración para el Joker proviene directamente del personaje de Malcolm McDowell en La naranja mecánica”, afirmaba Christopher Nolan, director del filme. “El Joker puede ser un anarquista aunque dice muchas verdades y el espectador no puede dejar de sentir curiosidad por quién es”, acotaba Nolan.
La comparación de una de las escenas de “ultraviolencia” de la película de Kubrick revela la similitud de ambos en el espíritu que resulta tan sorprendente. Y de modo implícito, esta sorpresa que hoy nos asalta revela el carácter pionero del cine de Kubrick, ya que fue capaz de expresar hace más de 30 años lo que hoy nos parece absolutamente actual. La cuestión del mal me sugiere muchas bifurcaciones que serán el tema de otro post.
Para terminar, propongo un par de links muy interesantes acerca de The Dark Knight:
En el blog Der Umblätterer (acerca de las novedades y tendencias culturales desde una perspectiva alemana e internacional)
La página de la Wikipedia inglesa acerca de The Dark Knight, con una compilación pormenorizada (tan pronto!!) de la recepción crítica
La página de la Wikipedia inglesa acerca de la serie de películas de Batman desde sus inicios.
August 27th, 2008 at 4:17 pm
Gracias por exponer la derivación del Joker desde el personaje de Malcolm McDowell. (Todavía no fue discutido en detalle en los periódicos alemanes.)
August 29th, 2008 at 9:00 am
Gracias por tu comentario, Paco. Los posts de San Andreas en Der Umblätterer acerca de las últimas sagas de superhéroes me han parecido excelentes. Lamentablemente, he tenido muy poco tiempo últimamente para comentarlos y para escribir más en mi propio blog.
October 29th, 2008 at 12:16 am
[...] postcapitalista, aparece con fuerza en muchas obras de arte actuales. Hace un tiempo, escribí en este mismo blog que el personaje del último Joker en El caballero oscuro, interpretado por Heath Ledger, [...]