Breno Mello: El “Orfeo negro” de Marcel Camus
Hace poco saltó a los diarios la noticia de la “triste muerte” (éste es el término que empleaban en el artículo de El País del 18 de julio) de Breno Mello, protagonista de Orfeo Negro, la famosa película de Marcel Camus, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1959 y de un Oscar en 1960. El término me resulta algo chocante. No sé si podemos calificar su muerte de triste o alegre, aunque sí fue, desde luego, solitaria, ya que su cadáver tardó varios días en ser encontrado. Breno Mello, viniendo de un ambiente extremadamente humilde, lo tuvo un día todo: éxito, dinero, mujeres, amigos famosos, pero fue perdiendo todo lo que había ganado, dilapidando alegremente todos esos capitales, para terminar viviendo en una pobre casucha con la pensión mínima del gobierno brasileño. No sé si él estaría triste por ello (quizás estarían más tristes o pudo hacer más infelices a su mujer y a sus hijos, que soportaron sus escapadas y no tuvieron el dinero necesario para llevar una existencia mejor), o si Breno pensaría que en su vida disfrutó de todo mientras estaba a su alcance y que lo importante para él fue el hecho mismo de tener la posibilidad de disfrutarlo.
No podemos saberlo con certeza. Pero aparte de la vida extraordinaria, en muchos sentidos, de Mello, su papel en el film Orfeo Negro ya justificaría su ingreso en la memoria del arte. Vi la película por primera vez en televisión hace casi 20 años, creo que en aquel programa de La 2 llamado Cine Club y (yo era muy joven) aquel film me impresionó mucho y fue el acicate para que empezara a ver las películas de todos los grandes maestros de la Nouvelle Vague (aunque Camus no perteneciera nunca a esa corriente artística, ya que fue algo anterior). Camus actualizó en aquella película, desgraciadamente algo olvidada y que, después de volver a verla, sigue igual de fresca y emocionante, el mito clásico de Orfeo y Eurídice. Su versión, plena de valores artísticos y éticos, como su visión, en mi opinión, bastante libre de prejuicios de los barrios negros y pobres de Río, se inspiró en la obra “Orfeo da Conceiçao” de Vinicius de Moraes, conocido por su música, pero que en realidad fue el gran pope de un tipo de literatura brasileña a mediados del siglo XX. Esta película supuso, además, la introducción de la samba y la bossa nova en Europa y en todo el mundo. A partir de ese momento, los nombres de Antonio Carlos Jobim, Luiz Bonfa o Vinicius de Moraes se hicieron famosos y pasearon la música brasileña por todos los escenarios.
En este vídeo se resumen algunos de los momentos más destacados del film:
Uno de los aspectos que más me impresionan de esta película es la capacidad de Camus para extraer la expresividad natural de actores no profesionales, como el propio Mello, y de todos los extras que proporcionan el verdadero ambiente al film. Por otro lado, la ciudad de Río se convierte en un personaje más, presente con su Carnaval luminoso y sus barrios ricos y pobres, hermanados en un continuo de baile y música. Toda la alegría del carnaval está, sin embargo, embebida de una gran tristeza (como nos muestra uno de los temas más famosos “A felicidade”) y de la presencia de la muerte, que alcanzará al final a Eurídice y Orfeo. Una historia de amor eterno perseguido por la muerte implacable, imbuida de una atmósfera de una melancolía de extrema belleza.