Mayo del 68

Durante todo este mes he estado leyendo muchos artículos, homenajes y programas especiales acerca de los acontecimientos de mayo del 68. Es curioso que cuarenta años después de aquel estallido de cólera y libertad que tuvo lugar en la capital francesa, las interpretaciones del acontecimiento en sí y de sus consecuencias posteriores sigan siendo tan contrapuestas.
Para los unos, no sólo los decididamente conservadores, mayo del 68 fue una revolución fallida que nos dejó las graves consecuencias posteriores de la pérdida de la autoridad, tanto del Estado como de la familia, y del comienzo de la disolución de las relaciones tradicionales que han llevado al estado actual de las cosas, en el que la fragmentación de las relaciones sociales, el individualismo y la pérdida de importancia de la familia son un hecho común en todas las sociedades occidentales. Para los otros, sin embargo, a pesar del fracaso de la revuelta, todos los posteriores avances sociales para las minorías, la ecología, la paz, la emancipación sexual y femenina son consecuencia, más o menos directa, de las ideas del 68 francés. En este lugar de pensamientos provisionales no voy a zanjar ahora esta cuestión de manera definitiva, asunto esencialmente imposible en sí mismo, pero sí quisiera apuntar un par de observaciones y comentarios a algunos de los dossieres que he manejado.

Daniel Cohn-Bendit

Daniel Cohn-Bendit frente a la policía

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DOSSIERS ONLINE

En Babelia del 19-4-2008 destacan artículos variados sobre el significado de Mayo del 68 desde muchos aspectos, sin olvidarse de las restantes protestas en el mundo (Praga, Vietnam, etc.).

En El Mundo me parece reseñable este dossier multimedia que además de hacer un breve resumen cronológico de los acontecimientos de mayo en París, los conecta con los demás eventos importantes de aquel año en Vietnam, Praga o México, entre otros, al mismo tiempo que nos regala algunos vídeos centrales y las canciones que marcaron aquella época.

El suplemento cultural ABCD 847 del 26 de abril incluye varios artículos desde perspectivas diferentes que me han interesado, además de reseñar varios libros sobre el tema, entre los que destaca la visión de uno de los protagonistas indiscutibles del mayo francés: Daniel Cohn-Bendit, con su libro “Forget 68″.

Otros dossiers internacionales interesantes:

En el diario francés Libération: dossier acerca del mayo francés, con interesantes opiniones de protagonistas y analistas.

En el diario alemán Die Zeit encontramos este artículo sobre el significado del Mayo francés.

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En televisión, La 2 emitió un interesante documental en “La noche temática” del 26 de abril:
En este reportaje, después de muchos comentarios positivos, un poco estereotipados sobre lo maravilloso de aquella rebelión, los ideales, la ruptura de prejuicios, esquemas morales, mentales y sexuales obsoletos, etc. (lo cual es todo muy cierto, aunque todo ello fue el proceso de toda una década, en la que la juventud empezó a tener un protagonismo nunca antes alcanzado), aparece el testimonio de varias personas que ponen el dedo en la llaga de la situación actual: la derrota del 68 (o quizás las consecuencias del 68, a pesar de su efecto positivo en el terreno sexual y en la visión desencantada y mucho más cercana de lo político, sin las anteojeras del respeto reverencial a la autoridad, señala el inicio del abandono de los proyectos colectivos y la concentración exclusiva en lo rabiosamente individual que tiene como consecuencia inevitable el desplazamiento de la visión del otro como compañero a su entronización como rival: en el trabajo, donde las relaciones laborales se vuelven un nuevo campo de batalla, como corresponde a los intereses del nuevo tipo de capitalismo, cada vez más globalizado. Las consecuencias negativas son el estrés moderno, la soledad creciente, la cosificación del otro, la mercantilización de todos los aspectos de la vida. En mi opinión, todos estas características han producido una pérdida de la calidad democrática de los sistemas parlamentarios. Las relaciones económicas se han vuelto más opresivas y, sobre todo, potencialmente conflictivas. La política está perdiendo la capacidad de entusiasmar a los ciudadanos. Por un lado, esto ha conllevado la pérdida de prestigio de las ideologías (lo que tiene el efecto positivo de la disminución del fanatismo, pero el contrapeso negativo del relativismo global) y, como corolario, la política ha perdido su capacidad de arrastre y agrupamiento hacia metas colectivas. Mientras tanto, el planeta empieza a estar en peligro ecológico y no hay líderes que puedan tomar las decisiones necesarias. Las vidas de la gente se van encogiendo cada vez más hacia objetivos rabiosamente individualistas.

Por ello, recordar ahora mayo del 68 nos parece un sueño lejano que miramos con la escasa capacidad de nostalgia que nos queda: ¿Dónde está la playa bajo los adoquines?

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